Ver la parvada de pájaros volar sin rumbo en círculos, con el Gaitán atrás tocando sin temor ni pausa y las flautas cantando historias antiguas de otros tiempos. Ahí, en cada elección que no quise hacer. Con cada tonada recuerdo cada decisión que decidí omitir. Cada cosa que me dio miedo, cada cosa a la que sostuve terror, prefiriendo el monstruo mental que armé yo, en vez de tal vez algo más majestuoso.
Y ver con tristeza como se aleja algo, que posiblemente sea imaginario, tal vez creer en lo inexistente. Y darme de brazos abiertos a los demonios y brasas que solo mi nombre gritan. Paso a paso, llorando.
En vía soledad, solamente puedo recordar un par de nombres que quiero ver. A través del tiempo perdidos en una que otra vuelta poco misericordiosa. Con tanta tinta derramada, con tantos papeles en el suelo, ¿por qué me niego tanto? Es tan fácil como salir y tomarte con las manos, decirte todo lo que quiero y simplemente hacerme uno con el viento. Pero la carne es débil, el hueso frágil y la mente menuda. Desgracia.
Los ojos felinos viendo un firmamento de colores que aun yo no he elegido, vientos suaves acariciando lienzos sin empezar. Toques suaves de recuerdos sublimes, y el más dulce olor a nada que yo quiero recordar. Estaré aquí, lamentando todo aquello que no logré, simplemente porque mi azulejo ya se hizo demasiado familiar, sin moverme nunca, piedra de convertirme a eso voy. Y paso a paso doy sin vueltas con una inspiración interrumpida por gritos inesperados y el caminar lento que me caracteriza, creyendo.
Pero ya no más, aquí no quedo yo, moveré, moveré todos mis músculos, saldré de este cuadro ya viejo y desgastado, será de darme a luz con todo lo que desconozco y temo, pero un héroe no es tal si no es hasta que se atreve a salvar una vida. Empiece con la suya, el bardo hará canciones para él solo si lo merece.
Merecedor, así es su nombre, colmado de dos laureles que él mismo bautizó. Detrás de un lienzo y tela fina, decide ir por aquello que nunca esperó.
Y seguiré pensando que los hombres caminan solos. Que no hay sombra que acompañe, ni alma que se imprima, sean todos los días alguna gaviota o un gorrión perdido en su propio automatismo. Dejando de lado lo que alguna vez consideramos oro, vamos por aquella barata y fea plata, quedémonos por el menor monto, no apunten alto.
Sean todos acreedores de lo que de verdad merecen, ridículas sobras y despojos de años de historias que en su piel no cursa, sean ustedes vanagloriados por todas las cosas que no son ni pueden reflejar. Vístanse de ropas lujosas y rimbombantes que la gente en su vacío apreciará, total, la soledad es más divertida si se compara con otras.
Otras vidas fueron mejores y más miserables que la mía, los versos fluían para adornar a la bella doncella y al justo juglar, no pensaban ustedes que en verdad sucederían dos veces, ¿O sí? Es de ilusos creer que la historia comete el mismo error dos veces, el hombre no aprende de ella, pero la historia si aprende del hombre; sángrase el pecho ella misma para no dar néctar que no es merecido.
Lúcranse de cada ser vivo si quieren, háganse esclavos de otros similares jurando conocer un concepto tan primitivo como el amor, créanse capaces de todo y que sus héroes de batalla son solo reflejos de su futuro ser ¡Ja! Su opio puede ser eterno, tan eterno como el espacio onírico, pero su vida tristemente no dará los suficientes segundos para consumirlo todo.
Este espejo ya creció vellos de viejo y no estoy más que en mi ecuánime filtro. Resabiando el hecho de que para verlo no lo necesito, pero para sentirlo, tal vez una más será necesaria.
Y en lo cierto lo bello, y en la insania lo justo, aquello que se perdió sin dejar rastro, sin aire o vendaval que lo remita, donde aquí ya no yace, ya no huele, misma marca fúnebre de un paso a lo inmortal.
¿Porqué? yo me pregunto, ¿porqué?. Entre dos cumbres se esconde el ocaso, más nada se sabe de su verdadero lecho de flores. Quisiera, ¡Oh! Poder de una maldita vez terminar tantas frases sin decir, pero perdido en penumbras deambulamos, tanta alma sin rumbo, tanto grito sin gallo.
Y por una vez más heme aquí, resquebrajando cada despojo de aire que el agua descondensada fragmenta, todo lo puede, todo lo hiere; cristales de un opio sin pujo ni trecho, yacen ahora helados bajo un formato sin nombre.
"Y creyeron saberlo, y creyeron conocerlo, todo se puede en el juego, todo se vale en el juego"
RESABIANDO
Corriendo, corriendo, vueltas de laurel
vamos corriendo todos al tropel
siguiendo el izote, jugando a ser el rey
vamos corriendo, todos juntos ya
El cielo sonriendo con chispas y chispas.
Lloviendo, lloviendo, llueve sin cesar.
Está lloviendo hielo y pedacitos de papel!
Rojo, Rojo, Azul, Verde y Ocre.
Globos, grama, agua y sangre
Corren todos, corren los niños del ayer
fantasmas de un pasado, espectros de un pretérito
brincan, juegan, ríen, bailan todo el día
Felices, contentos, cantan al cielo
Los pobres afortunados niños del ayer
secreteándose en baja voz al oído cada uno
contándose chistes y bromas
Decidiendo qué jugar
Su juego favorito, ya vamos a empezar!
Se ponen en fila, y se preparan a comenzar!
Vamos vamos, todos al son del compás
Empecemos a jugar a saber que es amar.
Diez…once… ¿Cuántas veces fueron realmente?
¿Cuántas veces me hiciste tocar el cielo para dejarme caer?
¿Cuántas rosas me hiciste cortar, en el afán de encontrar una más bella que tú?
¿Cuántas veces, en mi propio delirio, me encerré en mi cuarto a escribir poemas nombrados después de ti, para que solo los desecharas entre las cartas de tus otros amantes?
La luna es mi confidente más fiel, la única que puede dar testimonio de los demonios que en mí habitan.
Recuerdo aquella noche, empapada con un aroma dulce de azucenas con un toque de licor añejo, las estrellas titiritaban del tenue frío que invadía a la tierra, sonoros alaridos llenaban de vida aquel reciento nuestro, y tú, en todo tu esplendor, te dejabas guiar por el viento, dejándome amarte una y otra vez como si nada fuese a importar.
Nos amamos de día, nos amamos de noche, el paso de nuestro actuar parecía tener un extenso camino, pero carecía de destino.
Luego, esa noche, esa maldita noche, donde te vi bajo el almendro que tanto amábamos, por ser nuestro confidente.
Me acerqué, sentí como un coro de ángeles sonaba en compás a tu belleza, tu me viste, me besaste, y por un segundo todo era como yo quería que fuera, mas tú cerraste tus ojos, susurraste las palabras más terribles que ningún hombre debe escuchar y simplemente abriste tus ojos, me negaste y me diste por terminado.
Suavemente te abracé, llorando aquellas lágrimas que tanto te gustaban a ti, acariciando suavemente tu espalda, cerré mis ojos y solo pude sentir el frío caudal de tu sangre.
Desplomándote al suelo como la desalmada persona que eras, apuñalada con la fría hoja del odio, empuñada con mi amor.
¿Acaso no es la flor más bella, aquella que se ahoga en su propio veneno?
Ahogada en tu propia sangre, fría e inmóvil pude finalmente apreciar tu verdadera belleza.
Conservo la daga que dio principio a nuestras vidas, esperando el momento en que nos volvamos a ver, juntos de nuevo, amándonos sin horario ni medida, solo allá en el más allá donde nadie más pueda vernos.
-"Tú también lo sientes verdad. Ese olor, huele a sangre"-
Pese a que tú no existas más que en mi vago recordar siendo solamente un bosquejo de tu figura real trazas una línea imaginaria que delimita tu existir tú no lo ves, pero yo saboreo cada una de ellas; cuan más amargas.
-“Nadie puede leerlas, tú no puedes esconderlas, florecimiento espiritual o ruptura del algoritmo nosotros seres entrópicos, sometidos por otros; quienes creen que el pseudo existir, es meramente trivial”
Y para quien lo dude, me has mentido a la cara. No finjas ser invisible, claramente apuntas a la puerta. Tus pechos rosados, erectos, formidables, lo señalan con ímpetu, no, no pretendas esconderlo, tus mentiras gritan más verdades. Como cual imaginario redentor, predica salvación a ilusos.
-"Y lirios de plata con ríos de miel hermoso paraje de lunas de aire cual tonto lo cree y observa su mano lleva muerte, hollín y sangre."-
Me espera en la puerta, con los demonios y locos. Lujuria, necromancia, autofelaciones, éxtasis; ¿Porqué las sombras serán tan cálidas? Ven, rompe las alas del cuervo y se libre ahí, vuela vuela, báñate en estrellas falsas y polvos iridiscentes.
Eres el rey, y todos son tus putas, haz con ellas lo que quieras. En esa fría, azul, tormentosa esquina quieres en mí, violar, y adentrar una idea. No te angusties, ya volveré, solamente no me esperes en la puerta.